Aniversario luctuoso de Wes Craven. (30 de agosto)

Craven estaba en la época correcta. La década de los 80 marcó un punto de fosforecente en la carrera de Craven. En 1984, escribió y dirigió «Nightmare on Elm street». Una película que viralizó- si es que había algo como eso en los 80- el género slasher. La historia de Freddy Krueger, un asesino que…

El director de los monstruos más icónicos del terror falleció en el 2015. Su infancia según él, en algunas entrevistas, fue una muy apegada a la religión. En casa, Wes sólo podía ver filmes de Disney. A él le gustaba mucho dibujar y quería ser animador de Disney.

A pesar de las restricciones, Craven encontró una salida a través de la escritura. Hacía artículos con la revista de su colegio sobre temas polémicos que le valieron la suspensión.
La prohibición del cine en su instituto religioso lo llevó al morbo, así que intrínsecamente podemos darle gracias a la religión por Freddy Krueger. Asistía a una sala de cine clandestinamente. «To kill a Mockingbird» lo eligió para impactarse en él y así marcar el inicio de su fascinación por el cine. Sin embargo, su vida no fue fácil; sufrió una parálisis cerebral que lo dejó incapacitado temporalmente y, durante su recuperación, se enamoró de una enfermera, lo que lo llevó a huir de su comunidad religiosa y casarse con ella.

Después de mudarse a Nueva York, el director comenzó a tomarse el cine más en serio. Se unió a un cineclub -son bien peligrosos esos lugares porque aprendes a pensar por ti mismo- y decidió dedicarse completamente a la cinematografía. En ese momento estaba en una crisis matrimonial en un combo breaker con su carrera profesional, pero su pasión por el cine lo obligó a trabajar en el departamento de sonido de un estudio y a escribir guiones, incluyendo para películas de contenido para adultos.

El primer gran éxito de Craven llegó con «The last house on the left» en 1972. Una película de terror que generó controversia por su contenido gráfico y su temática perturbadora. La película fue un éxito inesperado- nuevamente le damos las gracias a la censura- y consolidó su reputación como director de horror.

Wes logró un gran avance con «The hills have eyes» en 1977. Esta película, está inspirada en leyendas escocesas, y se convirtió en una obra de culto.

Craven estaba en la época correcta. La década de los 80 marcó un punto de fosforecente en la carrera de Craven. En 1984, escribió y dirigió «Nightmare on Elm street». Una película que viralizó- si es que había algo como eso en los 80- el género slasher. La historia de Freddy Krueger, un asesino que atormenta a sus víctimas en sus sueños, capturó la imaginación del público y se convirtió en un fenómeno cultural. La película no solo fue un éxito de taquilla, sino que también dio origen a una exitosa franquicia.

La combinación de horror, humor oscuro y elementos sobrenaturales en sus películas resonó con los espectadores, y su habilidad para jugar con los miedos humanos lo convirtió en un maestro del género.

Wes Craven no se limitó a un solo estilo o fórmula. «Scream», lanzada en 1996, fue otra obra maestra que redefinió el slasher. Esta saga es una metanarrativa. Parodiaba los clichés del cine de terror mientras mantenía su esencia aterradora y refinaba sus sustos. «Scream» sigue, a pesar de su muerte, siendo una de las franquicias más aterradoras que hay y tiene una audiencia muy fiel.

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