Es verdad que, si bien sabía un poco de qué iba el filme, no esperaba esta historia. Y es que ¿qué es lo que hace a un artista? ¿en qué momento podemos llamar a un asesino, un asesino? ¿cuándo es el momento ideal para llamarnos los monstruos que somos?
Llevaba ya un parecito de años queriendo ver este filme pero no estaba nada fácil de encontrar. Finalmente lo pusieron en salas y la verdad, no sé si fue la tensión que habíamos construido este filme y yo por meses y meses, pero terminé agradeciendo la paliza que me dio.
Es verdad que, si bien sabía un poco de qué iba el filme, no esperaba esta historia. Y es que ¿qué es lo que hace a un artista? ¿en qué momento podemos llamar a un asesino, un asesino? ¿cuándo es el momento ideal para llamarnos los monstruos que somos?
Esto justo es por lo que siempre me interesa el arte. De alguna manera me presenta con preguntas que nunca me había hecho o me genera nuevas preguntas que creía ya haber resuelto. Vale pues en resumen, el personaje del filme, Julián, desarrolla un gusto turbio hacia un niño al que salva de morir en un incendio. La cosa se tuerce pronto porque él reconoce que lo que siente podría perjudicar psicológica, emocional y físicamente, pero para Julián es como un virus que no se puede sacudir así de fácil. Julián encuentra la manera de desatorar ese virus de la manera más “segura” que puede. Sin embargo, sus esfuerzos son en vano. Entiendo en su totalidad, que este filme es uno de los más abyectos que he visto últimamente a pesar de que todo se entiende por inferencias y no es nada gráfico. Entiendo también que Vermut, el director, está tratando de decir algo a partir de la metáfora. El filme se llama Mantícora por esta figura mitológica persa. El ser es uno con cabeza de humano, cuerpo de león y cola de escorpión y que fácilmente por estas características se convirtió en el símbolo de la tiranía y la encarnación del mal. Es un ser carnívoro con gusto por la carne humana. Para atacar, lo que hace es debilitar a sus víctimas soltando púas venenosas.
El subtexto acá es muy interesante porque ¿qué cosa es el deseo? ¿Qué cosa es la fantasía? Bajo este contexto hay fantasías buenas y malas, el juicio moral siempre lo hace la sociedad, con la mano en la cintura porque nos encanta curarnos en salud. Es nuestro pasatiempo favorito juzgar a los demás, pero lo llevamos a tal extremo que podemos juzgar a alguien no por lo que hace, sino por lo que sólo está en su cabeza y que no planeaba llevar a cabo. Porque aquí es donde se pone enredado, cuando nosotros vemos el interior de la mente de alguien más, NOSOTROS, LOS ENJUICIADORES, fantaseamos con que quién sabe qué más haya hecho e imaginamos lo peor. Pero como estamos en el palco del jurado y no del acusado, es zona segura fantasear. Julián encuentra que la única salida a esa cárcel es ganar la autocompasión de los que lo rodean porque entonces el discurso cambia. No somos más allá que personas jugando a las sillas. Quien no encuentra su lugar de víctima, pierde.
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